Un poco de todo. "Carpe Diem"

A portrait of Karl Marx.

Retrato de Karl Marx

¿Sabeis porqué me interesa taaaaaaaanto la economía? Pues porque soy una persona muy polémica. Y como persona polémica que soy, siempre me han encantado los debates y las peleas entre personas con distintas ideologías. Tanto es así, que mi ex-novia  acabó por no presentarme a sus amigas… De las primeras que me presentó, resulta que era tan cabezota y polémica como yo, con la diferencia de que ella tenía las ideas contrarias a las mías, y el cacao que montamos ese día aún me lo recuerdan de vez en cuando… Cacao que terminó con un derechazo suyo de manera amistosa y pacífica. Pero en fín, mejor no irse por las ramas. Como ya os habrá dicho vuestro abuelo, hay tres temas de los que no se puede hablar en una conversación que no se pretenda que termine como un duelo de honor. Estos temas son la religión, la política, y la economía. Bien, pues os diré porqué la economía es tan polémica:

Hay una frase muy graciosa sobre los economistas (bueno, en realidad hay un porrón), que reza ” pregunta a 5 economistas distintos, y te darán 5 respuestas distintas… 6 si uno de ellos es Keynes (lo siento por los keynesianos, es que a ese tío le odio a rabiar). Cuánta razón aporta este gracioso dicho, puesto que en la historia, solo se ha visto 7 u 8 casos en los que dos economistas se pusieran de acuerdo (la última vez, salió en “El mundo” y todo). Hay taaaaaaantas teorías, tantas ideologías… Pero también pasa algo curiosísimo entre los economistas: de vez en cuando, uno de ellos destaca entre el resto por gritar más y mejor sus ideologías, llegando a convertirse en una eminencia a consultar, y una inspiración para muchos otros economistas, que acaban por estrujarse el coco para intentar entender lo que su maestro les dijo (cosa harto difícil, porque pocos maestros había que se entendiesen a sí mismos). Así, se forma una escuela económica.

Pues bien, la historia ha sido terríblemente prolífica en cuanto a escuelas económicas se refiere (explicación: los economistas gritamos mucho). Pero para vuestra tranquilidad, el jefe me ha prohibido poneros todas las que me sé (dice que me entusiasmo demasiado de vez en cuando… porqué será…), así que os pondré solamente las importantes. Seguro que alguna os suena. Voy a hablar del comunismo, y de las principales y más conocidas escuelas capitalistas: el keynesianismo (sí, lo habeis adivinado, me han obligado a poner esta también), el monetarismo, y el liberalismo.

Bien, empecemos por el comunismo o marxismo. Como su propio nombre indica, es la escuela que creó Karl Marx. Karl Heinrich Marx, conocido también en español como Carlos Marx (o como “el bueno de carlitos, o como “el barbas”) es el autor de “El capital”, y se dice de él gran filósofo del siglo XIX, además de economista, político, periodista, sociólogo, historiador, jardinero, curtidor, butanero, y lo que desee la señora y un largo etc. En otro artículo me centraré en este curioso sujeto (anda que no era interesante, que vivió a costa de su mejor amigo toda su vida, y tuvo un bastardo con su secretaria), pero por ahora, me centraré en su trabajo.

Si os habeis leido el capital (imposible leérselo, no os preocupeis), sabreis que la teoría que propone Marx sobre los intercambios, fenómeno que estudia la economía, es que si alguien intercambia una cosa por otra, es porque estas dos cosas tienen el mismo valor. De ahí, se empiezan a hacer deducciones y pajas mentales en general a lo filósofo, que acaban en la idea de que el trabajo, que es también producto a intercambiar, tiene un valor fijo, y que darle un valor menor es timar al trabajador, que es por lo que Marx sostiene que el empresario se aprovecha del trabajo del proletario, y bla, bla bla… Surge la frase “a cada cual según su necesidad de cada cual según su capacidad”. Marx critica el modelo económico de la época, que no da al trabajador lo que merece, y afirma que pronto habrá una inevitable “revolución del proletariado”, que instalará una dictadura del proletariado, dando así a cada uno lo que merece (ya ves, yo me merezco un sueldo mejor, pero me da a mí que nanay…).

Una curiosidad: Marx decía que esta revolución no se llevaría a cabo en el campo, porque los campesinos dependían de la tierra, y por tanto, no se llevaría a cabo en Rusia, que era un país mayoritariamente agrario. Curioso, ¿verdad? La hoz y el martillo rusos serían solamente el martillo, según Marx… El caso es que tras la revolución en Rusia, Lenin y su camarilla llegó al poder. Lenin había leido la obra de Marx (ya por haberlo hecho, se merece un novel), y pensaba que el modelo era practicable. Consideró que la revolución que Rusia estaba viviendo era, justamente, la revolución descrita por Marx, así que procedió a instalar el sistema descrito por Marx.

Así nace la URSS, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. En ella, la propiedad es monopolio del gobierno y la administración. La casa, el coche, e incluso los calzoncillos que llevabas era propiedad del gobierno, que te lo otorgaba según cumplias la regla de oro de “a cada cual según su necesidad de cada cual según su capacidad”. Como es ahora un gobierno quien posee la propiedad de los medios de producción, es el gobierno precisamente, y no el empresario, el que elige la cantidad a producir, la forma de hacerlo, y a quién repartirlo. Se acabó el libre comercio, se acabaron las crisis económicas, se acabó la fiesta.  La gente no trabaja por un salario, trabaja porque sí, para que le den su cupón que luego, tras horas de cola, podrá intercambiar por la comidad que el gobierno haya estimado fabricar. Y si no cumplía, se queda sin cena. Y por supuesto, ya que hay igualdad de clases, el gobierno cenará exactamente igual que el resto de la población, porque aunque tienen el poder para repartirse lo que les venga en gana, son almas buenas, y saben que eso sería aprovecharse de su poder. Pero eso sí, ya los trabajadores no tienen que tener miedo a que un tiránico empresario les despida (no, solo tienen que tener miedo a que la policía secreta descubra que están en contra del gobierno, y les fusile). Y como no, los admistradores tenían toda la información necesaria para saber cómo, cuándo y cuánto producir, porque eran omniscientes y…

Vaaaaale, jefe, ya me pongo imparcial… En fin, después de desahogarme, continúo con el comunismo: es básicamente eso. El Estado es el que planea, gestiona y administra todo lo relativo a producción y reparto de bienes. Claro, ¿no? Pues efectivamente, este modelo no funcionó, por distintas razones:

  • Lo que la persona producía no era suyo, sino del gobierno, mientras que el gobierno te daba lo que necesitaras, siempre que trabajaras. Como no había incentivos a producir, la gente se escaqueaba de cualquier manera (total, no les podían despedir…). Y como no había propiedad privada, la gente no podía intercambiar entre sí las cosas (a Adelfo le gusta la carne y tiene pescado, a Segismundo le gusta el pescado pero tiene carne, y sin embargo, no pueden intercambiárselo porque no es suyo, sino que se lo han asignado espeíficamente a ellos).
  • El gobierno no podía planearlo todo. Siempre se producía más de lo debido, o no se producía suficiente, puesto que es imposible prever todas las necesidades humanas. No hay fórmulas matemáticas que te ayuden a calcular si Adelfo quiere melones o sandías, ni ecuaciones que te hagan ver que, al ser Adelfo celíaco, no puede comer el pan que has producido para él. Y Adelfo, por ser una excepción, se nos muere de hambre.
  • No tenía en cuenta la naturaleza humana. Los que tienen los medios de producción siempre tendrán una ventaja frente al resto, y esa es uan ventaja que no se puede evitar. Por supuesto, cuando había escasez de algo, los de la administración eran los primeros en recibir ese algo, y los que se quedaran sin ese algo, se fastidiaban. Si faltaban zapatos, Adelfo iría descalzo por la calle porque era el último de la cola, y para cuando llegó al final, no quedaban zapatos.
  • Al no existir la motivación de una remuneración, tenían que motivar a los trabajadores de otra manera. ¿Que Adelfo no quiere trabajar? Pues a la cárcel. ¿Que le da igual porque allí, al menos, comerá? Pues se le amenaza con fusilarle, ya verás que bien trabaja. Y con el terror, se motivaba a la gente. Y al final, quien tiene el terror teme que la gente atemorizada se vuelva contra él, así que aplasta a todos los que se le opongan… En fin, no hace falta decir como acaba eso.

Y me acabo de dar cuenta de que ya estoy a punto de sobrepasar el número límite de palabras que me permiten escribir por artículo. Así que os dejo con el cuento a medio terminar (lo siento, pero donde hay capitán, no manda marinero). Eso sí, os prometo que termino con las escuelas capitalistas en el próximo artículo de economía, que escribiré cuanto antes. Así pues, gracias por haber aguantado todo este plomizo texto, y si quereis cualquier cosa, escribidme un comentario, que os responderé en cuanto tenga oportunidad.

Mikewasos

Comentarios en: "Las distintas escuelas de la economía (I)" (1)

  1. Pimky Pie dijo:

    Muy maal eso de tener conflictos con las amigas de la novia,eeh? O de la ex novia*. Llegó a darte el derechazo su amiga?? Jajajaja.XD

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